Estética y revolución
de José Antonio Portuondo (1911-1996)
Ediciones Unión/ensayo, UNEAC, 1963

  • Posted on 19th June 2009
Estética y revolución de José Antonio Portuondo (1911-1996) Ediciones Unión/ensayo, UNEAC, 1963

José Antonio Portuondo (1911-1996) fué uno de los ideólogos culturales de mayor influencia en las primeras décadas de la Revolución. Nació en Santiago de Cuba y desde los años 30 fué militante marxista-leninista en el viejo Partido Comunista de Cuba y en el Partido Socialista Popular. Ocupó una larga lista de cargos académicos, diplomáticos y como funcionario en las esferas más altas del poder cultural en la Cuba revolucionaria. Aquí­ enumero algunos:

1946-1953: Docencia en las universidades norteamericanas de Nuevo México, Wisconsin, Columbia y Pennsylvania. Entre 1949 y 1950 fue becario de la Fundación Guggenheim para realizar estudios sobre la crí­tica literaria hispanoamericana.
1953-1958: Profesor de la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba.
1958-1959: Profesor de la Universidad de los Andes, Venezuela.
1959-1962: Regresó a Cuba en 1959. Entre 1960 y 1962 fue embajador de Cuba en México y formó parte de las delegaciones cubanas a la VI y VII Reuniones de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de Estados Americanos (San José, Costa Rica, 1961) y a la Conferencia de Paí­ses no Alineados (Belgrado, 1961). Fue nombrado vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de la que fue fundador y Miembro Emérito.
1962-1965: Rector de la Universidad de Oriente.
1965-1996: Fundó el Instituto de Literatura y Lingí¼í­stica, adscripto a la Academia de Ciencias de Cuba y al Ministerio de Ciencia, Tecnologí­a y Medio Ambiente. Fue nombrado profesor de Estética de la Universidad de La Habana. Ambos cargos los desempeñó hasta su muerte.
1976-1982: Fue designado embajador de Cuba ante la Santa Sede.

Esta cronologí­a fué tomada de aquí­.

Muchos creen que fue el autor verdadero detrás del seudónimo Leopoldo Ávila, el “autor” de los artí­culos publicados en la revista militar Verde Olivo desde donde se atacó duramente a los escritores considerados como “fuera del juego” durante el penoso perí­odo del caso de Heberto Padilla. Pueden leer todos aquellos artí­culos en este blog en las entradas para los años 67 y 68 y comparar el contenido y estilo.

Hoy les ofrezco un libro que recopila catorce ensayos de Portuondo desde 1954 hasta 1963  en los que  manifiesta su ideologí­a cultural que favorece al realismo-socialista y asienta las bases de lo que el Estado dictarí­a  como admisible dentro de la Revolución.

Foto-J.A.Portuondo

Pulsen para leer:

• Parte 1
• Parte 2
• Parte 3
• Parte 4
• Parte 5
• Parte 6
• Parte 6a
• Parte 7
• Parte 8

This article has 9 comments

  1. Otra “joyita”, para el estudio de la Cuba post-Rev. Me refiero al gran porcentaje de intelectuales cubanos republicanos, de filiacion comunista.

    Por cierto, buscando en los Archivos del 67, me encontre con la entrevista de Barnet a Reynaldo Arenas ( Celestino antes y despues del Alba ) y esta respuesta:

    “Detesto ese realismo poblado de riberas inutiles en el que han sido escrita, por desgracia, la mayoria de las novellas cubanas. Detesto tambien a esas viejas reliquias antediluvianas que aun defienden ese realism. Esos profesores hipantes que ademas son criticos y como ocupan cargos prominentes, atrasan en forma patetica, el desarrollo de nuestra literatura”

    Me pregunto si esa queja contra las “viejas reliquias antediluvianas” se referian a Don Portuondo!

  2. No fue un buen profesor. Recuerdo que las clases no las preparaba y las utilizaba para hacer anécdotas de sus viajes. Tan poco riguroso fue que le dio calificación final de “excelente”, en Estética, a un alumno que habí­a fallecido a principios del semestre. Muy “postalita” y con las bases muy frágiles.

  3. M.E.R. está en lo cierto. Era gran cuentista, cifarrero, simpático (aunque elitista) en lo personal y pésimo profesor, como tantas vacas sagradas de la Escuela de Letras que en realidad eran acémilas de poco rigor pero aupadas intelectualmente solo –aun desde antes de la Revolución– por su filiación comunista. Este burgués de corazón, hipócrita de profesión y marxista-leninista de librito hasta la médula, le sacó el jugo a capitalismo con una tremenda beca Guggenheim. ¡Increí­ble! Le encantaban los buenos trajes, las comidas gourmet y las fiestas de las embajadas. No creo que él haya sido Leopoldo ívila–ése no era el lenguaje de Portuondo. Siempre he pensado que Leopoldo ívila era Jesús Dí­az (o, en su defecto, Luis Pavón).

  4. Muy bueno Connie, una excelente recopilación de textos de una época y por consiguiente una manera de ver y plasmar que ayuda a comprender mejor el presente y sobre todo el pasado cultural cubano.

  5. […] Desempolvado en el Archivo de Connie. […]

  6. Leyendo alguno de los articulos escritos por Leopoldo Avila, fue alguien con accesso a los archivos del G-2, pues como sabria cuanto se la habia pagado a Heberto Padilla en sus viajes por los paises socialista, entre otros “chismes”, al arremeter en contra del poeta y tambien lo mismo al arremeter en contra de Arrufat.

  7. No tendrí­a que ser alguien “del G-2”, necesariamente. Pudo muy bien haber sido cualquier “intelectual o humano parecido” al que se le dieran los datos, por parte de la inteligencia cubana, para que redactara los ataques. El autor fue un claro instrumento, eso es seguro, pero no tendrí­a que haber sido por fuerza un agente. Pudo haber sido cualquiera… Creo que Portuondo escribí­a un poco mejor que Pavón, que no escribí­a bien. Me inclino por Pavón. Jesús Dí­az tení­a mejor sentido de la literatura, aunque no meto tampoco las manos en la candela por nadie.
    Ya se despejará, algún dí­a, el misterio.

  8. Creo que el alumno fallecido a quien Portuondo le dio Sobresaliente -cuando se hallaba en el Más Allá- se llamaba Plutarco y era colombiano. Era aquella época en que dieron muchas becas a los Partidos Comunistas en América Latina para que las distribuyeran entre estudiantes de izquierda. En las aulas habí­a argentinos, peruanos, colombianos, bolivianos, chilenos. También de Europa del Este y Asia (chinos, vietnamitas, albaneses de Hoxa, búlgaros, húngaros, etc.).
    Eran aulas muy curiosas. Muchos de esos estudiantes latinoamericanos luego se distinguieron en el mundo literario. Casi todos salieron (o los echaron) profundamente desilusionados con el sistema polí­tico.

  9. Fernando Rodriguez
    Thursday 12 November 2009, 3:20 pm |

    Como dijera Abreu…un ejemplo puro y duro de lo que resulto ser la UNEAC, CUAC CUAC…