Max Figueroa Esteva, 1942-2009

  • Posted on 26th November 2009
Max Figueroa Esteva, 1942-2009

Max Figueroa, viejo amigo de la Escuela de Letras, falleció en México hace pocos meses.

Max cursó la Escuela de Letras en la década de los  años sesenta, en la promoción anterior a la mí­a. Lo conocí­a por conversaciones en el famoso banquito al lado de la entrada del edificio de Letras y Arte y por amistades mutuas. Un hombre fino, muy caballeroso y modesto, llegó a tener una carrera distinguida como lingüista y publicó varios libros sobre esa disciplina en Cuba y, luego, en México.

Emigró de la isla, no sé en  qué año, y murió recientemente en Morelia, México, en tristes y solitarias circunstancias.

La foto de arriba es de un viaje que hizo a Paris. Pinchen aquí­ para verla completa, departiendo con un amigo cubano Alfredo Balmaseda. Si algún lector pudiera aportar una foto de Max de los años 60  ó 70 para poderla agregar aquí­, estarí­a yo muy agradecida.

En 1991, la Editorial de La Universidad de Puerto Rico publicó un libro de Emilio Bejel, Escribir en Cuba, entrevistas con escritores cubanos:1979-1989, con un capí­tulo dedicado a Max. Pueden leerlo en los tres archivos siguientes:

Partes 1, 2, 3

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  1. Me sorprende la noticia de la muerte de Max Figueroa. Una verdadera pérdida. Era un tipo valioso, excelente profesor y buena gente. En momentos en que yo sufrí­a un cierto acoso polí­tico, a inicios de los 70, conté con su apoyo y me nombró incluso alumno ayudante de Lingí¼í­stica. Influyó en buena medida en mi futuro profesional.

    Yo pienso que su obra seguirá vigente pese a la fuerte carga de marxismo que la lastra. MFE asumí­a el materialismo dialéctico como instrumento metodológico. Creo que lo hací­a de manera sincera y orgánica, aunque lo combinaba hábilmente con el estructuralismo. Como quien dice, Marx y Saussure cogidos de la mano. No conozco su obra en la etapa fuera de Cuba, pero a juzgar por los tí­tulos publicados en México hizo una lingí¼í­stica más aplicada que teórica.

    La entrevista con Bejel es sin embargo muy desafortunada. í‰se no es el Max que yo conocí­, crí­tico hasta lo cáustico, aunque muy lúdico. Ahí­ parece hablar para los comisarios y peca de no ser sincero con relación a los graves problemas de Cuba; de la persecución polí­tica, p.ej., que él sufrió en carne propia a pesar de su pedigrí­ revolucionario. Hay que darle con todo el descuento de que esa entrevista es un poco anterior a la caí­da del Muro de Berlí­n –y al perí­odo especial que finalmente lo harí­a salir de Cuba.

    De todos modos, Max Figueroa quedará en la historia de la cultura nacional como el pionero de la lingí¼í­stica cientí­ficamente entendida y como su más alto exponente téorico del siglo XX cubano.

  2. ¡Gracias Nic!

  3. Muy acertado el comentario de Nic, que comparto en su totalidad. Max debió enfrentar situaciones delicadas como docente universitario en la isla y, sagazmente, las solucionó en forma heterodoxa. Estoy de acuerdo con que hay que poner “en contexto” la entrevista con Bejel. Supongo que hay poco material, más actualizado, en Internet. Por alguna razón, que todos sabemos por sufrirla, Max tuvo que refugiarse en México.
    Es muy acertado, por parte de Connie, subrayar su caballerosidad, su delicadeza, su agudeza intelectual, su humor. Aún no sé cómo lograba combinar todo con su temprana educación protestante. A lo mejor hay que concluir que Max siempre fue un Lutero en la Iglesia de Roma.

  4. Debo aclarar que cuando en mi primer comentario hablé del pedigrí­ revolucionario de Max, me estaba refiriendo al aval que podí­a darle su familia y que él no utilizaba. Sus padres eran muy cercanos a Armando Hart y su abuela era la famosa Maria Antonia (la santiaguera, no la mexicana), todos muy ligados al núcleo duro inicial de la revolución (Vilma Espí­n, Frank Paí­s, Celia sánchez, etc.).

    Sin embargo, Max no se valí­a de los poderosos contactos de su familia. Incluso, cuando se vio de alguna forma envuelto en una causa de ‘diversionismo ideológico’, fue Mirta Aguirre quien lo protegió por su probado talento y se lo llevó de Letras para el Instituto de Lit. y Ling. Eso debió de haber sido entre 1977 y 78 y fue un caso muy sonado, con interrogatorios de la Seguridad y todo. Ya yo me habí­a graduado, pero supe que habí­an expulsado a unos alumnos, una bibliotecaria y dos profesores, uno de ellos muy próximo a Max. Entre las acusaciones que les hací­an figuraba haber circulado entre los alumnos libros prohibidos tales como ‘El lobo estepario’. Con lo cual no dejaban de dar ese toque ridí­culo tan propio de la caza de brujas. Ese proceso kafkiano debió de haber marcado a Max, como ha señalado M. Gómez en su atinado comentario.

    Max fue siempre un tipo franco y espontáneo, muy humano, todo lo contrario al tí­pico comecandela. No escondí­a para nada su actitud crí­tica, incluso irreverente, ante las cosas absurdas del sistema, aunque quizás pensando que se trataba de problemas coyunturales y no estructurales. Viviendo en Cuba, sin embargo, no es posible ser un tipo inteligente y honesto y a la vez mantener la fe revolucionaria todo el tiempo, por más que se idealice la figura del lí­der y se racionalicen las constantes frustraciones. El proceso de desilusión, que suele comenzar con dudas y desengaños puntuales, llega a su culminación más tarde o más temprano. El desplome del bloque comunista fue el gran catalizador de ese proceso a escala colectiva. Max Figueroa, tan ligado a la cultura checa, debe de haber quedado muy impresionado con la Revolución de Terciopelo. Era el fin de una época y del marxismo como paradigma dominante en las ciencias sociales. Max, como tantos otros, optó finalmente por irse de Cuba. Ahora se nos fue definitivamente y uno lo lamenta. El Archivo de Connie ha hecho muy bien en publicar su necrológica. Gracias.

  5. Era estudiante aún, cuando Marí­a del Carmen Ruisánchez me presentó a Max Figueroa Esteva en el ya legendario banco de la entrada de la Facultad. í‰l habí­a venido desde México a dar un curso de posgrado. Apenas dialogamos cinco minutos. Me reprochó, eso sí­, que me hubiese decidido por las Letras Clásicas y no por la Lingí¼í­stica. Le dije que la Lingí¼í­stica seguí­a interesándome y que ahora me dedicaba a la gramática y la lengua griega, materias lingí¼í­sticas también, a lo que él respondió con una sonrisa. A los pocos dí­as, yo estaba en la esquina de Calzada y 12, pidiendo botella para llegar a la Facultad en la mañana. Un taxi de los de verdad, en cuc se detiene y un señor me llama insistentemente. Pero yo, perplejo, medio dormido aún, sin reconocer ni a la señora que conducí­a ni al señor, no me muevo de mi lugar, hasta que, apenadí­simo, me doy cuenta de que es Max Figueroa. Voy hacia el taxi, me monto y me dice, “pues usted no me ha reconocido, y sin embargo yo lo recuerdo a pesar de haber conversado con usted solo tres minutos”. Le agradecí­ avergonzado y seguimos conversando de otras cosas durante el camino. Eso es lo que más recuerdo de Max, que cuantas veces regresó a la Facultad, me saludó afablemente, y me preguntaba qué tal iban las Letras Clásicas. Conocimiento y humildad. Eso recuerdo. Era el mayor lingí¼ista vivo de nuestro paí­s, sin dudas. Y no solo supo describir la dimensión lingí¼í­stica del hombre, sino que me mostró esa dimensión humana que asumió también en sus actos cotidianos.

  6. Félix Luis Viera
    Sunday 29 November 2009, 5:47 pm |

    No sé si agradecer noticias como ésta, pero sí­ se agradece lo que aquí­ escriben sobre Max. Desconocí­a que habí­a muerto, y en malas circunstancias. Nos conocimos en 1984 y desde entones aprendí­ a admirarlo no sólo por su talento, sino asimismo por su bondad, su condición de estoico, su sencillez. Me sorprende esta muerte, y me duele.

    Félix Luis Viera

  7. Le agradezco profundamente a Connie el espacio dedicado a recordar a Max, a quien me mantuve unida por lazos indelebles de amistad hasta el final de su vida. Creo que ese ha sido uno de mis privilegios: el contarme entre sus grandes afectos. Pienso que entre sus muchas virtudes estaba la modestia, a la que se unia su extraordinario talento, que lo hacia destacarse sin proponerselo, su respeto hacia los demas y su capacidad para hurgar en el alma ajena y extraer de ella lo mejor. Cuando comenzamos en la Escuela de Letras, hoy Facultad de Artes y Letras, ya Max era un sabio; pero nunca lo hizo sentir y se integro a su colectivo estudiantil con toda humildad, no solo hasta que terminamos los estudios sino a lo largo de nuestras vidas. Nunca escatimo su tiempo para dedicarlo a compartir experiencias, lo que indiscutiblemente le restaba al suyo. Su apartamento de Tercera y 18, en Miramar, se convirtio en un espacio vital que sentiamos como nuestro porque asi lo quiso y porque sus padres siempre lo amaron y respetaron sus afinidades. Es cierto lo que muchos apuntan de que nunca quiso aprovecharse del aval politico de su familia, a quien siempre respeto y amo; pero es importante destacar que sus familiares allegados tampoco lo hicieron, a pesar de haberse sacrificado como pocos lo hicieron en pos de ideales de justicia y equidad, realmente en pos de una utopia. Por eso hasta el final de su existencia el fue un soporte de su madre y de su tia Maria Antonia ( Mitia para el, no su abuela, quien fuera la chispeante Cayita Araujo, a quien le dedicaron un documental ). En sus frecuentes viajes a Cuba en sus ultimos anos dedico la mayor parte de su tiempo a compartir con ellas ( ya estaba en Mexico cuando murio su padre ), por lo que organizaba las visitas de sus amigos de manera que nada lo apartara de su objetivo que era estar con ellas, hasta que hace pocos anos muriera Tina porque Mitia aun vive. Lamentablemente sus meses finales, despues de declarada su enfermedad, que ya el presentia o adivinaba, se vio entrampado en las garras de la burocracia y ambicion de las aseguradoras de salud, que no quisieron asumir los gastos que su cuidado genero. Pero la actitud y generosidad de sus amigos de todo el mundo: hungaras, checas, italiana, bulgara, mexicanos y, por supuesto, cubanos residentes en todas las latitudes fue un entranable ejemplo de solidaridad. Muchos viajaron a Morelia, a acompanarlo y cuidarlo, entre ellos dos de sus mas cercanos discipulos de postgrado, quienes no vacilaron en brindarle todo su tiempo aunque esto implicara un sacrificio personal y logro mantenernos a su lado, compartiendo sus postreros dias hasta su ultima llamada a Luis Choy. Por eso Connie te reitero mi agradecimiento por permitirnos expresar nuestra admiracion y dolor ante la desaparicion fisica de un hombre inteligente y virtuoso, del que la cultura cubana debe enorgullecerse. Ojala estas lineas no se pierdan como las anteriores.

  8. Vale la aclaración de Marina Esturo sobre la tí­a y la abuela de MFE, cuyos nombres yo confundí­. Ha pasado ya mucho tiempo de entonces acá…. Por lo demás, muy justa la caracterización humana que hace de Max, con el plus de provenir de una persona cercana a él hasta sus últimos dí­as. Por último, consuela saber que el Maestro no estuvo tan solo o abandonado en su hora final. Gracias por sus precisiones, doña Marina.

  9. Increí­ble. Habí­a visto a Max Figueroa en diferentes contextos relacionados con la lingí¼í­stica en México, sin tener la menor idea de la conexión con mi querida amiga Connie. Wow. Lástima de su fallecimiento.

  10. En 1975, cuando tení­a 19 años, en la antigua Escuela de Lenguas Modernas, Max Figueroa fue mi profesor de Gramática Estructural. Lo que aprendí­ en sus clases me ha servido para toda mi vida profesional. Luego me cambié para la Escuela de Periodismo, pero allí­ no me enseñaron nada nuevo respecto a Gramática. Ya todo lo habí­a aprendido con Max. Junto al Dr. Manuel Galich López, Nuria Nuiry y Ana Cairo, es de los pocos profesores universitarios que recuerdo con agradecimiento.

  11. Nestor Hernandez.
    Thursday 25 March 2010, 1:46 pm |

    HOLA CONNIE, SORPRENDIDO ACADO DE CONOCER HOY DIA 25 DE MARZO DE 2010 SOBRE LA MUERTE DE MI EXCELENTE AMIGO MAX, LA ULTIMA VEZ QUE NOS HABLAMOS POR TELEFONO FUE EN FEBRERO DE 2009 Y NOS ACTUALIZAMOS DE NUESTRAS VIDAS, PUES ERAMOS AMIGOS DESDE CUBA. YO RESIDO DESDE 1994 EN ESTADOS UNIDOS DONDE IMPARTO CLASES EN UN PRE UNIVERSITARIO, PERO EN CUBA IMPARTIA CLASES EN EL INSTITUTO SUPERIOR PEDAGOGICO DE MATANZAS, DE HECHO MIOS CONTACTOS CON CHOY , UN AMIGO COMUN DE AMBOS SE PERDIO HACE UN TIEMPO Y AUNQUE SE QUE RESIDE EN NEW JERSEY NO TENGO FORMA DE SABER DE EL, PERO DE VERAS QUE SIENTO LA PERDIDA DE UN EXCELENTE PROFESIONAL Y AMIGO. CASUALMENTE LLEGUE A ESTA PAGINA SUYA CUANDO ENTRE EL NOMBRE DE MAX A GOOGLE PARA ACTUALIZARME DE SU PRESENTE PUES LE ESCRIBIA A SU E MAIL Y NO HABIA RESPUESTAS. SALUDOS, NESTOR.

  12. Hola me gustaria decir algo mas de Max pero sonaria redundante a los halagos que ya le hacen, fui su alumna hasta antes de su enfermedad y lo recordaremos con agrado, cabe destacar mencionar el nombre de Emanuel Hurtado, fiel acompañante de sus últimos dí­as.