Un álbum de fotos:
La Escuela de Letras, 1964-65

  • Posted on 21st November 2007
Un álbum de fotos: La Escuela de Letras, 1964-65

Me propongo organizar un pequeño álbum digital de fotos mí­as en la Escuela de Letras y Arte. Lo presentaré en varios capí­tulos cortos, quizás tres o cuatro, no necesariamente todas juntas. Por hoy, algunas fotos de estos dos años.

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• Letras 1964-1965

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  1. No sé en qué años tú te fuiste de la Escuela de Letras, pero aquel lugar yo lo recuerdo como un verdadero infierno donde se destrozó la juventud de muchas personas. Los de la Juventud Comunista (Rafael, al que apodaban la Pluma Sagrada, Jofi, Nara Araújo, Denia Garcí­a) eran seres absolutamente horribles y expulsaron a mucha gente en esos tiempos (tení­an más poder que la directora, Vicentina Antuña). La denuncia, la represión, la desconfianza eran terribles. Cuando vine para EEUU estudié de nuevo en la universidad, y comprobé que la enseñanza en esa escuela (al menor entre 1968 y 1974) dejaba muchí­simo que desear. Aquí­ me di cuenta de lo poco que habí­a aprendido allá, de la mala calidad de los currí­culos académicos, de la poca seriedad académica de los profesores. Profesores conocidos como Mirta Aguirre no se pueden comparar jamás con buenos profesores de esas mismas materias en centros norteamericanos. Mirta era un ser espantoso que humillaba a los alumnos que le caí­an mal. ¿La famosa Beatriz Maggi? No eran mala persona, pero sí­ desorganisadí­sima, caprichosa, sin seriedad académica. De los alumnos, lo peor que recuerdo es a Nara Araújo, un verdadero monstruo que acabó con las carreras de varios alumnos a quien ella denunciaba como gusanos y se empeñaba hasta que acababan mandándolos a la Isla de la Juventud por un año o botándolos de la universidad. Mala, mala persona como pocas. Lo mejor que recuerdo, pocos profesores que eran personas decentes, como Olga Grana, Vivian Acosta, Camila Henrí­quez Ureña, Federico ílvarez, Alina Dí­az, y creo que paro de contar. Lo peor, profesores que jamás podrí­an dar clases en una universidad de calidad, como Isabel Monal, Enrique Capablanca, Adelaida de Juan, Luz Merino y otros.

  2. Giraldo,
    Yo asistí­ a la Escuela de Letras desde finales del ’64 hasta muy a principios del ’72. El último año mí­o no fué recibiendo clases sino trabajando en mi tesis de grado. De los profesores que mencionas, yo asistí­ a clases con Beatriz Maggi, Mirta Aguirre, Isabel Monal y Adelaida de Juan, entre otros. Ojalá que hubiera tenido Camila, pero ella daba clases en la especialidad hispánica y yo era de arte.

    Conozco bien los horrores de las depuraciones en la universidad y especialmente la atmósfera de máxima histeria homofóbica, antes de tu tiempo, en los años ’65, ’66 y ’67. Recuerdo bien quienes nos vilificaron, nos escupí­an (metafóricamente) y nos humillaron con gozo perverso. Muchos de ellos, la mayorí­a, eran miembros de la UJC. Hay más que uno que ahora, viviendo en Miami, proclama su odio al régimen, pero en aquellos años era de los que nos susurraban en los pasillos, “¿por qué no te vas?, te van a expulsar…” Afortunadamente, por resistencia de Vicentina Antuña, la Escuela de Letras no sufrió una depuración con todos los hierros como ocurrió en la Escuela de Arquitectura. Eso dicho sin minimizar en absoluto los horrores sí­ sufridos por estudiantes de Letras, como mi amigo Gustavo Ventoso, secuestrado para las UMAP…

    De Vivien Acosta y Luz Merino no puedo opinar en su papel de profesoras. Eran mis contemporáneas fuera de las aulas. Vivien, del año anterior al mí­o, y Luz, de uno o dos años anteriores. Las conocí­ bien en los “trabajos productivos”, donde ambas eran muy buena gente. Cada cual recuerda las cosas según su óptica personal. Esta fué mi experiencia: tanto Vivien Acosta como Luz Merino, tuvieron la valentí­a, la humanidad, y sobre todo la decencia, de tratarnos con respeto y amistad, en los años más negros, cuando los cazadores de brujas y los oportunistas que les seguí­an, nos hicieron sufrir y nos retiraron la palabra, a nosotros los apestados. Nunca olvidaré esto de Vivien y Luz. Siempre lo agradeceré. Por suerte no eran las únicas.

  3. Connie: si me pones en mi e-mail una direccion postal apropiada, te mando un texto que me gustaria revisaras. Estuve en la colina del 69 al 74, pero en fisica. Agnos despues trabaje en la escuela e hice una maestria. Me fui, bastante escachada, victima de bastante hostigamiento y represion en el 80. No solo la escuela de letras, quizas todas reprodujeron la mostruosidad para aplastar “la vida de otros”.

  4. Connie, en las fechas que mencionas yo estudiaba Ciencias Jurí­dicas. Marta Eugenia nos dio clases de inglés cuando estábamos en segundo año, más o menos. La escuela de Derecho iba a muchos trabajos en el campo con la gente de Letras. Recuerdo un fin de semana particularmente frí­o en unos campos de tabaco en el que destrozamos, por nuestra inexperiencia, más hojas de tabaco que las que debí­amos acopiar. Ese fin de semana nadie durmió en el albergue: las muchachas de Letras hicieron una fogata, aparecieron varias botellas de ron como por ensalmo, no recuerdo quién sacó una guitarra, y al amanecer estábamos con la cabeza en las nubes. Después, abandoné Ciencias Jurí­dicas y me fui para Periodismo, terminando en la Colina en el 72. Siempre tuve mejores relaciones con la gente de Zapata que con las que yo estudiaba. Me ha dado alegrí­a ver las fotos de aquellos años. En medio de todo el horror de las depuraciones, de los problemas, etc, yo dirí­a que fue una de las mejores épocas de mi vida.